lunes, 24 de octubre de 2011

FIRMES CONTRA LUIS PÉREZ

Firmes contra Luis Pérez

En Medellín no queremos retroceder ni que nos tramen a punta de proyectos inviables, en los que los únicos que perdemos somos nosotros, los ciudadanos, pues la platica de los impuestos se pierde. Tampoco queremos que la política siga estando regida por la corrupción de los criminales, por eso nos unimos y decimos: Firmes contra Luis Pérez Gutiérrez. Si quiere más, pues le recordamos algunas fechorías de este delincuente:

1. Luis Pérez fue sancionado por la Procuraduría General de la Nación por irregularidades en la contratación http://www.procuraduria.gov.co/html/noticias_2005/noticias_288.htm

2. El Consejo de Estado condenó la remodelación de la Plaza de Toros La Macarena, ordena por Luis Pérez, por ser un bien de interés cultural de la nación, este lugar no podía ser modificado.

3. Durante la administración de Luis Pérez se despidieron de forma irregular algunos empleados del INDER. Estos trabajadores demandaron la decisión y reconociéndoseles la injusticia cometida contra ellos, fueron reintegrados a la institución. El municipio, en 2011, tuvo que pagar una indemnización de casi unos 20.000 millones de pesos. Todo por otra mala decisión del exalcalde Luis Pérez. http://www.elmundo.com/portal/resultados/detalles/?idx=164778

4. La propuesta de los segundos pisos viales, es completamente inoperante. Estas construcciones afectan gravemente el medio ambiente y no son una solución a corto plazo. Su construcción tomaría muchos años y se proponen sin ningún tipo de estudios para mediar la contaminación que genera hacer la obra y mucho menos para controlar el caos vehícular mientras se ejecuta la misma. http://reporteciencianl.com/2011/03/el-mundo-demuele-sus-segundos-pisos-viales/

5. Luis Pérez se gastó 600 millones de pesos en el concurso Señorita Medellín. Un concurso que en nada favorecía a la ciudad.

6. Porque sus impuestos no deberían destinarse a paseos sumamente costosos, como los que el exalcalde hizo a La Guajira http://noaluisperezalcalde.blogspot.com/2007/06/las-fotos-sociales-no-son-derroche-prez.html

7. Luis Pérez cree que el problema de seguridad en el centro de la ciudad es ocasionado por homosexuales y travestis. Recuerde la frase que alguna vez dijo en una entrevista: "Hay que sacar a los homosexuales y travestis del centro para recuperar la seguridad".

8. Increíble, pero cierto: puso a los muertos a votar http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/F/firmas_de_muertos_enredarian_a_perez/firmas_de_muertos_enredarian_a_perez.asp

9. Luis Pérez Gutiérrez contrató empresas de seguridad privada para la vigilancia de la ciudad, cuando esta actividad es propia de la Policía Nacional. ¿Por qué hizo esto? http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1552431

10. Firmó un contrato costosísimo para la fabricación de 200.000 computadores, con la idea de masificar el internet en la ciudad. De esa cantidad sólo se lograron vender aproximadamente 76.000 computadores, sin saberse qué pasó con los restantes. Lo que sí se tiene claro es que fue un completo despilfarro del dinero de nuestros impuestos.

(vía: @sergioalt82)

viernes, 10 de diciembre de 2010

En el vertiginoso tren de la vida...

"Voy calle abajo, voy calle arriba, ando por la vida sin parar. Montada en su corriente alucinada y trasnochada. Voy por la vida asumiéndola desde mis gafas de sol y cuando lloro vierto lágrimas de smog…me llaman calle y no me rebajo ni por la vida. Me llaman calle y ese es mi orgullo..."






Aún recuerdo aquel día. Era verano y la noche parecía, extrañamente, más interesante que otras. El mundo seguía el mismo curso vertiginoso de siempre, una explosión allí, un derrumbe allá, una fuerte nevada más allá o un asesinato a la vuelta de la esquina, pero eso que me rodeaba y que describían los periódicos, no me importaba.
Eran las 8:30 p.m. de un viernes cualquiera de 1995. Luna llena, cielo despejado, 2.600 estrellas cobijaban los cuerpos que recorrían la ciudad. Estábamos Espinita y yo. Espinita, como le decía de pura bacanería a ese tipo que me helaba la sangre y que quería sacarme de adentro desde hacía rato y no podía.
Todo era acorde para sentir una felicidad que llenaba cada espacio del cuerpo, licor de calidad y en el aire, el humo de un lucky strike. Sin embargo, todo era igual a las otras veces, a las otras noches. Un desasosiego me invadía por completo a pesar de eso que hacía esa noche diferente a las demás.
Había fiesta. Fiesta de aquellas en las que todo estaba hecho para dejar la tediosa rutina al compás de una salsa de Richie Rey o Héctor Lavoe, pero yo no podía. No lograba librarme de un peso enorme que invadía. Mientras tanto él y el resto de la gente a nuestro alrededor, estaban eufóricos. La fiesta de Rubi, era, pa’ que, de calidad. Manes que hacían recoger babitas y viejas esculturales, como sacadas de calendario y por supuesto, Espinita se deleitaba viendo bailar al ritmo de los timbales, esas largas y estilizadas piernas que soportaban aquellos cuerpos voluptuosos.

Todos transportaban una felicidad abrumadora y a mí eso me fastidiaba, me asfixiaba. Sin embargo me las ingeniaba para sentirme plena, por lo menos de dientes pa’ fuera. Bailaba, meneaba mi cabello rojo sobre mi cara, ondulaba todo mi cuerpo al compás de la música y así sentía como mi ser se libraba de una pena que se había convertido en su propia sombra – ¿Qué te pasa Sofía? Hacete al ambiente, gozáte la rumba…y deberías porque bailás genial - Me decía un tipo al que en mi vida había visto, y yo lo miraba con esa carita de bobo tan hijueputa que me identificaba, pero que sabía disimular bajo una sonrisita fría, fingida. 

Las luces titilantes, los cuerpos danzantes. Ganas desmedidas que se perdían entre los besos calientes de parejas que se acababan de conocer y en ese instante de éxtasis contagioso, mis ojos encontraron lo que quizá hacía rato estaban buscando y recordé unas palabras que alguna vez leí en aquellos párrafos caicedianos: "...No tiene razón de ser. Voy a gozarme toda la noche, voy a dominarla, a seducirla y ya teniéndola a mis pies me la voy a beber".

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continuará

martes, 30 de noviembre de 2010

domingo, 28 de noviembre de 2010

miércoles, 10 de noviembre de 2010

viernes, 29 de octubre de 2010

En La Estrella, el talento musical renace con los jóvenes

Frente a la batería, Sebastián Cadena hace magia. Basta con indicarle que empiece a tocar para que con la fuerza de los platillos y los beats intrépidos del rock que salen del ensayadero Space Sound Mix, haga temblar a la carrera 61, en La Estrella.

Él hace parte de un grupo de muchachos entre los 15 y los 22 años que, frente a una batería, un bajo, una guitarra eléctrica y un micrófono, pulen su vocación como músicos gracias a un convenio de la Alcaldía y la Oficina de la Juventud, con el ingeniero de sonido Alejandro Tangarife para apoyar a los jóvenes siderenses.

"Queríamos darles vida a las manifestaciones artísticas del Municipio, por eso creamos un proyecto de inclusión social para músicos principiantes de la ciudad", expresaron Alejandro y Elvis Muñoz, coordinadores del proyecto.

La propuesta nació hace dos años con solo 19 grupos musicales. Ahora 42 hacen parte del proyecto del Municipio que, de acuerdo con el alcalde, Lisardo Antonio Acevedo, es una forma cultural que brinda opciones para que no corran el riesgo de caer en las drogas, el alcohol o la violencia. "Queremos que en vez de un arma, por ejemplo, empuñen un instrumento musical", dijo.

Jóvenes con pasión

En La Estrella, talento hay de sobra y eso lo comprueban los grupos de géneros tan diversos como el rock, el pop, el reggaetón, el hip-hop o la música cristiana, que hoy hacen parte del proyecto.

Grupos como Mantra, La Caja o Estación Sur, tienen la posibilidad de perfeccionar su talento en Space Sound Mix. "Gracias al proyecto los jóvenes con ganas tenemos la oportunidad de darnos a conocer en eventos del Municipio", expresaron Sebastián, de Área Restringida y Daniel de Clipzónica.

miércoles, 23 de junio de 2010

Una mina que devoró 77 corazones

A Leidy le duele el corazón. Con lágrimas y la voz entrecortada, cuenta que tenía planeado viajar el fin de semana, desde Toledo hasta Amagá, para celebrar el día del padre y pasar vacaciones en su casa, aquella donde lo tenía todo y que tuvo que dejar hace un tiempo por cuestiones de trabajo.

Pero sin planearlo, su viaje se adelantó, y no precisamente para celebrar. El jueves de la semana pasada se enteró de que su padre, Eugenio Antonio Usma, era una de las víctimas de la explosión en la mina San Fernando, donde trabajaba desde hacía 14
años.

“Yo estaba esperando que llegara el fin de semana para poder compartir con mi familia, estaba pensando en la felicidad de estar todos completicos”, cuenta Leidy. El recorrido hasta donde se enfrentaría con la realidad fue largo, pero no tanto como la espera que tuvo que aguantar para que rescataran a su padre de las entrañas de ese socavón, ese que sin avisar se llevó los sueños de 77 mineros y con ellos, los de sus familias. Fueron 72 horas de incertidumbre durante las que la tristeza le devoró el corazón.

En los 14 años que llevaba en San Fernando, don Eugenio Antonio nunca había trabajado en el turno de la noche y por cuestiones de la vida, el miércoles le tocó, igual que a otros compañeros, cubrir el horario en el que extraerían el último carbón de sus vidas. “Mi papá decía que allá hacía un calor exagerado y que eso no era normal. Además, contaba que no era tan moderna como decían. Incluso, siempre le preocupó que solo tenía una entrada
de ingreso y de salida y que no hubieran detectores de gas”, añadió Leidy.

Las lágrimas reflejan la magnitud de su dolor, pero trata de ser fuerte y de asumir, aunque le parezca difícil, que no volverá a ver a su papá. Sabe que ya se lo tragó la mina, como él lo presentía.

sábado, 24 de enero de 2009

Sentidos de mi tierra

Colombia está hecha de sus propios sonidos, olores y colores. Matices creados por historias que se tejen segundo a segundo en los rincones olvidados y alejados del pensamiento citadino.

Sonidos de vida y muerte. Sonidos de la cotidianidad de un país donde “la vida y la muerte como las flores, crecen por parejo”. Una cotidianidad que congestiona los sentidos, sentidos que se agotan de sentir y se fastidian de experimentar.

Amo los sonidos de vida, los sonidos de libertad y de protesta, pero odio los sonidos de la injusticia y la crueldad. Odio el olor y el sonido de la contaminación. Pitos cansados de ser oprimidos para ser ignorados. Olores que se filtran por las venas cada vez que respiro y me envenenan la sangre.

En un país como este, cada vez que se abren los ojos, se ve la representación de la abundancia y la escasez. En cada ciudad, en cada barrio, en cada esquina se ven imágenes que trasportan el sonido de la incertidumbre, esa incertidumbre en la que vivimos todos los colombianos al no poseer sino nuestra propia vida, esa que si nos descuidamos nos arrebatan a la vuelta de la esquina, porque aquí cualquiera puede caer como un falso positivo.

Este es también, un país de silencios ensordecedores y oficios olvidados. Un país donde se vive bailando mientras se llora, porque está lleno de estigmas y tabúes que no dejan actuar libre y sin cohibiciones a quienes lo habitan. A veces, dentro de los callejones más oscuros y las calles más desiertas se esconde avergonzada la fiesta, acompañada del sexo, las drogas y el abuso.

Largas piernas y cuerpos casi esculturales bailan al ritmo de los timbales y las voces de los hombres, que bajo el anonimato satisfacen sus necesidades y se dejan seducir por el placer.

No todo lo que compone este país es lo que quisiera ver, pero sino fuera así, con lo bueno y lo malo, quizá no sería tan llamativo y tan entretenido para el ojo humano, que estaría cansado de mirar las mismas cosas.

Donde se teje la historia



Son las 11:30 de la mañana del domingo 7 de octubre. El día, un poco nublado pero soleado es perfecto para aquellas personas que quieren salir a distraerse. El Parque de Bolívar, ubicado entre las calles Caracas y Bolivia en el centro de la ciudad de Medellín, es un espacio que refleja un encuentro multicultural variado y popular de la ciudad.
Este es el sitio de encuentro de bohemios, ancianos, parejas de adultos, niños, de vendedores ambulantes, de cantantes sin profesión, de indigentes y hasta de las palomas que en una gran multitud van hasta allí para alimentarse de las migajas de comida o arroz que la gente les tira.


Alrededor del parque se encuentran las casas y edificios donde hasta hace unos años vivieron algunas de las familias más ricas y prestigiosas de la ciudad. Pero en algunas de esas, en donde ahora están ubicadas oficinas como Aviatur, la Notaria Once, Inversora Pinchincha, COMFENALCO, entre otras; viven todavía algunas parejas de ancianos que se negaron a dejar sus casas, su historia y su pasado. "Nos negamos a dejar el barrio porque aqui crecimos, vimos la ciudad cambiar, no podemos dejar un lugar al que estamos tan ligados", comenta Raul Quintero, vecino del sector.
Y eson ellos, esa misma gente la que la mayoría de domingos va a misa de doce a la iglesia Metropolitana y después de ésta, por lo general se van a pasar la tarde al parque a escuchar las famosas retretas que se realizan cada quince días, a deleitarse con la música de aquellos cantantes de vocación, pero no todos de profesión, a comer un helado o simplemente a ver la gente pasar y las palomas comer.

En las cuadras aledañas, se encuentran ubicados restaurantes, peluquerías y almacenes de "cachivaches". Pero hay una cuadra en especial, donde se encuentra el Teatro LIDO, que hasta hace pocos meses estaba olvidado y deteriorado, pero que ahora han querido volverlo famoso y concurrido como en sus inicios.

En el parque hoy domingo, como casi todos los días, hay aproximadamente 6 grupos de señores de edad con sus guitarras. Cantando para ellos o para la gente que llega a escucharlos.
Sigilfredo, de aproximadamente 70 años, viste un sastre gris un poco viejo y un pantalón café claro. Está sentado con su guitarra y otro señor que lo acompaña. Su cara un poco quemada por el sol y sus ojos melancólicos reflejan el paso de unos años duros pero siempre al lado de su guitarra. Canta por petición de uno de los dos jóvenes que los escuchan, a parte de su compañero, "Mamá Vieja" una canción de Los Visconti. Cuando la termina, se queda pensativo unos segundos y luego como si lo conociera de hace tiempo se pone hablar con aquel joven que le pidió la canción que había acabado de entonar.
Entre la conversación le cuenta que estudió dos años clases de guitarra, que eran tres pero que él no pudo terminar, “yo por lo menos, sin desmeritar a los demás que tocan aquí, he estudiado dos años” dice un poco serio. Pasan los minutos y ya no hablan de música sino del parque en general, también de medicina, esoterismo y literatura. Sigilfredo entretenido con la conversación, posa tímido para unas fotos que le toma el joven, al final esté se despide del anciano músico de vocación con dos años de estudio, quién sin querer dejar la conversación, también lo hace.

Entre todos los músicos, hay un grupo en especial, que llama la atención porque está conformado por dos señores, un niño y una niña, cada uno con un instrumento musical diferente. En su repertorio abundan las canciones populares con las que entretienen a un público que escucha con atención. Algunos aplauden y echan en una chaqueta que hay en el suelo haciendo las veces de “monedera”, billetes que no pasan de mil pesos y monedas que van desde los cincuenta hasta los quinientos pesos.
Pero contrastando esa realidad un poco feliz y llena de música, al lado de este grupo hay un indigente o “gamín” como la sociedad misma los ha catalogado. No se da cuenta de lo que pasa a su alrededor, porque al igual que todos y cada uno de los que están en el parque, está en su propio mundo. Sin embargo, hace que algunos salgan del letargo producido por el sofoco del medio día y aquellas canciones de antano y se den cuenta de lo que él hace. Sin ningún motivo aparente, este habitante de calle, comienza a gritar, le da golpes a un costal que tiene en las manos y le dice palabras como “gonorrea” o “pirobo” a cualquiera que ve a su alrededor.

Como en cualquier parque o zona pública, aquí es común ver vendedores de tinto, papitas, chitos y cigarrillos. Hay quienes llevan también sus carritos de raspado, crispetas, avena y jugos naturales. Un vendedor en especial se hace popular en el parque, porque lleva un carrito muy particular, adornado en la parte superior con una casita hecha de pequeños ladrillos, con ventanas, una puerta y una chimenea por la cual sale el humo del fuego que dora unas arepas de choclo con quesito que vende por 1200 pesos.
Pero quizá matando la ilusión de éste y de cada uno de los vendedores que esperan hacerse el diario a través de las ventas, están dos señores de Espacio Público, acosándolos y recordándoles que sólo pueden estar allí hasta la una de la tarde y que a diferencia de ellos que no tienen permiso, están aquellos que si lo tienen y a los cuales la alcaldía les otorgó una caseta en la cual pueden ofrecerle al más variado público sus productos que van desde las más verdes plantas o las de coloridas flores o las casetas de revistas, periódicos, almanaques, y las más concurrida de todas, aquella donde se ofrecen panelitas, tortas, manjar blanco, bocadillos y los más exquisitos dulces.

Aquí no es raro ver niños jugando y dando un paseo en "chiva" o ver a aquellos ociosos que se dan un baño en la fuente que hay enfrente de la entrada principal de la Iglesia Metropolitana.

Entre contrastes, el Parque de Bolívar, es un escenario que muestra la diversidad cultural de la ciudad. Allí se reúnen sin falta ancianos; músicos de vocación; bohemios; algunos jóvenes; niños; indigentes y hasta las palomas que aprovechan para alimentarse. Todos encuentran en este parque consagrado como icono de la ciudad, un espacio que les permite expresarse, descansar o esperar simplemente que el tiempo pase.

martes, 6 de enero de 2009

Opinión poco fundamentada que no pretende nada.


Israel dice: “si Palestina ataca a un colegio o a una población civil en nuestro territorio, Israel no hará lo mismo”. Y han cumplido muy bien esas palabras. Han contraatacado sin hacer exactamente lo mismo. Han sido por el contrario más atroces, más terroristas. Un país que con la política de un lindo gatito de occidente combate el terrorismo con más terrorismo. Porque la humanidad ha aprendido muy bien todos esos dichos que aplican perfectamente para cada cultura, en cada idioma sin perder el sentido, como por ejemplo “ojo por ojo diente por diente”.
Hasta ahora han muerto y han quedado heridos en una guerra sin fin, mayoría de civiles palestinos, entre ellos gran cantidad de niños y mujeres que mientras el resto del mundo celebra la llegada del año nuevo con juegos pirotécnicos, pavo y gritos de felicidad, en Gaza, estos tienen como juegos pirotécnicos, una cantidad de misiles y bombas cayendo en su territorio y los gritos que se escuchan no son más que de dolor y de desesperación. Menos mal, eso del año nuevo no aplica igual en todas las culturas.
No pretendo hacer un recorrido por los antecedentes de la crisis árabe-israelí, ni recordar la historia de los judíos, esa que ni siquiera recuerdan ellos mismos. Han olvidado el desarraigo al que fueron sometidos hace cientos de años ya y al genocidio cometido hace unas décadas contra judíos también inocentes. Lo olvidaron, olvidaron el sufrimiento de inocentes. Han creado el estado Israel en medio de la venganza, exiliando a palestinos o haciéndolos refugiados en su mismo territorio, sin negar que también, hay judíos en la misma situación.
No conformes con que se les hubiera dado territorio para el asentamiento de los judíos errantes, quieren apoderarse de lo que no les pertenece obligando a otros a vivir lo que en el pasado vivieron ellos.
EEUU, está con Israel. Aunque ellos piden parar la guerra, por debajo de cuerda saben perfectamente de intereses políticos, económicos, entre otros. La comunidad Europea dice estar con Palestina y pide un cese el fuego que sólo queda en palabras. Mientras los medios de comunicación manifiestan que La Comunidad Internacional trata de buscar una salida diplomática. Una salida que andan buscando desde varios años atrás y no han podido encontrar.

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_7803000/7803092.stm

lunes, 10 de noviembre de 2008

Sobre María Isabel Rueda por María Jimena Duzán

POR MARÍA JIMENA DUZÁN

Lo grave de la columna de María Isabel Rueda en la que descalifica la protesta indígena con el argumento de que las minorías indígenas son bárbaros que amenazan con sus costumbres incivilizadas la preeminencia de nuestra cultura occidental, no es que sea un exabrupto del tamaño de una catedral, lo realmente preocupante es que ella no es la única que piensa así en este país.

De hecho, el general Valencia Tovar el viernes en El Tiempo afirmó más o menos lo mismo, cuando cuestionó a la Constitución del 91 por haberles otorgado a las minorías étnicas unos derechos de territorialidad y de autonomía que, según él, resultan injustos y desproporcionados porque crean "islas virtuales", que rompen de manera aleve la homogeneidad cultural de las mayorías.

Y si vamos más allá, lo que dijo el presidente Uribe en su alocución del jueves pasado va en el mismo sentido, cuando planteó, con cifras mendaces, la audaz tesis de que los verdaderos terratenientes de este país no son los narcoparamilitares, sino las minorías indígenas porque tenían el 27 por ciento de las tierras de este país.

Si el Presidente hubiera buscado mejor, habría encontrado las cifras que tiene el Agustín Codazzi, según las cuales el 87 por ciento de las tierras de los índígenas queda en parques naturales de la Amazonia, la Orinoquia, Chocó y La Guajira. De ellas, sólo el 13 por ciento es cultivable. (Claro que en esa alocución el Presidente también dijo que era cierto que la Policía había disparado contra ellos, después de que había dicho que los escuadrones antimotines sólo usaban bastones de mando y que los tres indígenas que murieron no lo hicieron a causa de las balas, sino por la mala manipulación de armas artesanales, lo cual equivale a decir que los indígenas se estaban matando entre ellos mismos).

En los tres casos que he mencionado se percibe en esas expresiones públicas un claro tinte racista que no le augura buenos tiempos a las minorías de este país. Tomemos por ejemplo lo que ha sucedido con los negros, otra minoría étnica que viene siendo afectada dramáticamente con los despojos de tierras causadas por los paramilitares en zonas como Chocó y que también está presente en la huelga de los corteros de caña. La gran mayoría no ha podido recuperar sus tierras, sin embargo, el gobierno muestra como un gran avance para las comunidades afrodescendientes, el nombramiento de una Ministra de Cultura negra y de otros cuantos viceministros de color, nombramientos que, dicho sea de paso, fueron hechos más pensando en cumplir con los prerrequisitos que les exigía la posible firma del TLC con Estados Unidos que en las necesidades de las minorías negras de este país. A los afrocolombianos que se lanzaron a la huelga en el occidente del país, alegando condiciones de trabajo infrahumanas como corteros de caña, no les ha ayudado el tener una Ministra de Cultura negra. El gobierno les sigue respondiendo con evasivas, en tanto que los dueños de las fábricas siguen recibiendo subsidios en medio de increíbles ganancias. "Yo no tengo nada contra los indígenas -me dijo el otro día un señor muy prestante en un salón de un club en Bogotá-, a mí los que no me gustan son los negros, por eso no me gusta ni Obama". Lo cierto es que mientras todo esto sucede, en el norte de Bogotá todavía hay discotecas que impiden la entrada a los negros.

Decir que Colombia es un país racista sería una deducción un poco apresurada. Más preciso sería decir que en esta patria refundada, hay un renacer de una cultura que muchos pensábamos había quedado sepultada definitivamente con la proclamación de la Constitución del 91: me refiero a la cultura producto de la tiranía de las mayorías, aquella que desconoce la importancia de las minorías no sólo étnicas, sino sexuales y de género. Los derechos de las minorías fueron una conquista de la Constitución del 91 que nos ha ahorrado muchos muertos y que oxigenó en buen momento nuestra restringida democracia.

A mí me importa un pito que a María Isabel Rueda y al general Valencia Tovar les parezcan los derechos de las minorías étnicas inaguantables, insoportables y desmedidos. Pero lo que sí me parecería inaudito es que Colombia siguiera ese camino. Al fin y al cabo, los negros que no pudieron entrar a la discoteca en el norte de Bogotá, hoy pueden hacerlo gracias a que interpusieron una tutela que fue fallada a su favor, y eso, aunque muchos no lo crean, nos aleja un poco de la barbarie.

viernes, 31 de octubre de 2008

http://www.facebook.com/note.php?note_id=36199857343&ref=mf

A propósito del link anterior:
Y personas que piensan así son las que creen que por esa vía se puede lograr un país mejor, pero que errados son que creen que para tener una cultura envidiablemente occidental tenemos que "erradicar" las minorías que según ellos no son más que bárbaros amenazantes.

Demás que muy terratenientes son todos los indígenas desplazados y tan amenazantes y bárbaros son, que algunos murieron por el mal manejo de un simple bastón, de una simple arma artesanal mal menejada. Con el perdón de muchos, aunque yo creo que más bien de pocos, antes lo pensaba y ahora no lo dudo: María Isabel Rueda es uno de los errores más grandes del periodismo colombiano, aunque este país sí que tiene errores humanos y no son precisamente las minorías étnicas como creen personas como Rueda y Tovar ahhhh! y Uribe, entre otros muy occidentales ellos.