continuará
BIENVENIDOS A UN ESPACIO CREADO PARA TODOS LOS AMANTES DE LA FOTOGRAFÍA, LA MÚSICA Y LA LITERATURA (ESTE ES UN HOMENAJE, UN POCO DESCARADO, A ÁNDRES CAICEDO) AQUÍ ENCONTRARÁ ARTÍCULOS Y RECOMENDADOS DE INTERÉS DEL AUTOR, ESPERANDO TAMBIÉN LO SEAN DEL LECTOR. -ALGUNAS COSAS AQUÍ ESCRITAS NO REPRESENTAN LA VIDA REAL-
viernes, 10 de diciembre de 2010
En el vertiginoso tren de la vida...
continuará
martes, 30 de noviembre de 2010
domingo, 28 de noviembre de 2010
miércoles, 10 de noviembre de 2010
viernes, 29 de octubre de 2010
En La Estrella, el talento musical renace con los jóvenes
Frente a la batería, Sebastián Cadena hace magia. Basta con indicarle que empiece a tocar para que con la fuerza de los platillos y los beats intrépidos del rock que salen del ensayadero Space Sound Mix, haga temblar a la carrera 61, en La Estrella.
Él hace parte de un grupo de muchachos entre los 15 y los 22 años que, frente a una batería, un bajo, una guitarra eléctrica y un micrófono, pulen su vocación como músicos gracias a un convenio de la Alcaldía y la Oficina de la Juventud, con el ingeniero de sonido Alejandro Tangarife para apoyar a los jóvenes siderenses.
"Queríamos darles vida a las manifestaciones artísticas del Municipio, por eso creamos un proyecto de inclusión social para músicos principiantes de la ciudad", expresaron Alejandro y Elvis Muñoz, coordinadores del proyecto.
La propuesta nació hace dos años con solo 19 grupos musicales. Ahora 42 hacen parte del proyecto del Municipio que, de acuerdo con el alcalde, Lisardo Antonio Acevedo, es una forma cultural que brinda opciones para que no corran el riesgo de caer en las drogas, el alcohol o la violencia. "Queremos que en vez de un arma, por ejemplo, empuñen un instrumento musical", dijo.
Jóvenes con pasión
En La Estrella, talento hay de sobra y eso lo comprueban los grupos de géneros tan diversos como el rock, el pop, el reggaetón, el hip-hop o la música cristiana, que hoy hacen parte del proyecto.
Grupos como Mantra, La Caja o Estación Sur, tienen la posibilidad de perfeccionar su talento en Space Sound Mix. "Gracias al proyecto los jóvenes con ganas tenemos la oportunidad de darnos a conocer en eventos del Municipio", expresaron Sebastián, de Área Restringida y Daniel de Clipzónica.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
miércoles, 23 de junio de 2010
Una mina que devoró 77 corazones
Pero sin planearlo, su viaje se adelantó, y no precisamente para celebrar. El jueves de la semana pasada se enteró de que su padre, Eugenio Antonio Usma, era una de las víctimas de la explosión en la mina San Fernando, donde trabajaba desde hacía 14
años.
“Yo estaba esperando que llegara el fin de semana para poder compartir con mi familia, estaba pensando en la felicidad de estar todos completicos”, cuenta Leidy. El recorrido hasta donde se enfrentaría con la realidad fue largo, pero no tanto como la espera que tuvo que aguantar para que rescataran a su padre de las entrañas de ese socavón, ese que sin avisar se llevó los sueños de 77 mineros y con ellos, los de sus familias. Fueron 72 horas de incertidumbre durante las que la tristeza le devoró el corazón.
En los 14 años que llevaba en San Fernando, don Eugenio Antonio nunca había trabajado en el turno de la noche y por cuestiones de la vida, el miércoles le tocó, igual que a otros compañeros, cubrir el horario en el que extraerían el último carbón de sus vidas. “Mi papá decía que allá hacía un calor exagerado y que eso no era normal. Además, contaba que no era tan moderna como decían. Incluso, siempre le preocupó que solo tenía una entrada
de ingreso y de salida y que no hubieran detectores de gas”, añadió Leidy.
Las lágrimas reflejan la magnitud de su dolor, pero trata de ser fuerte y de asumir, aunque le parezca difícil, que no volverá a ver a su papá. Sabe que ya se lo tragó la mina, como él lo presentía.
sábado, 24 de enero de 2009
Sentidos de mi tierra
Sonidos de vida y muerte. Sonidos de la cotidianidad de un país donde “la vida y la muerte como las flores, crecen por parejo”. Una cotidianidad que congestiona los sentidos, sentidos que se agotan de sentir y se fastidian de experimentar.
Amo los sonidos de vida, los sonidos de libertad y de protesta, pero odio los sonidos de la injusticia y la crueldad. Odio el olor y el sonido de la contaminación. Pitos cansados de ser oprimidos para ser ignorados. Olores que se filtran por las venas cada vez que respiro y me envenenan la sangre.
En un país como este, cada vez que se abren los ojos, se ve la representación de la abundancia y la escasez. En cada ciudad, en cada barrio, en cada esquina se ven imágenes que trasportan el sonido de la incertidumbre, esa incertidumbre en la que vivimos todos los colombianos al no poseer sino nuestra propia vida, esa que si nos descuidamos nos arrebatan a la vuelta de la esquina, porque aquí cualquiera puede caer como un falso positivo.
Este es también, un país de silencios ensordecedores y oficios olvidados. Un país donde se vive bailando mientras se llora, porque está lleno de estigmas y tabúes que no dejan actuar libre y sin cohibiciones a quienes lo habitan. A veces, dentro de los callejones más oscuros y las calles más desiertas se esconde avergonzada la fiesta, acompañada del sexo, las drogas y el abuso.
Largas piernas y cuerpos casi esculturales bailan al ritmo de los timbales y las voces de los hombres, que bajo el anonimato satisfacen sus necesidades y se dejan seducir por el placer.
No todo lo que compone este país es lo que quisiera ver, pero sino fuera así, con lo bueno y lo malo, quizá no sería tan llamativo y tan entretenido para el ojo humano, que estaría cansado de mirar las mismas cosas.
Donde se teje la historia

Alrededor del parque se encuentran las casas y edificios donde hasta hace unos años vivieron algunas de las familias más ricas y prestigiosas de la ciudad. Pero en algunas de esas, en donde ahora están ubicadas oficinas como Aviatur, la Notaria Once, Inversora Pinchincha, COMFENALCO, entre otras; viven todavía algunas parejas de ancianos que se negaron a dejar sus casas, su historia y su pasado. "Nos negamos a dejar el barrio porque aqui crecimos, vimos la ciudad cambiar, no podemos dejar un lugar al que estamos tan ligados", comenta Raul Quintero, vecino del sector.
En las cuadras aledañas, se encuentran ubicados restaurantes, peluquerías y almacenes de "cachivaches". Pero hay una cuadra en especial, donde se encuentra el Teatro LIDO, que hasta hace pocos meses estaba olvidado y deteriorado, pero que ahora han querido volverlo famoso y concurrido como en sus inicios.
En el parque hoy domingo, como casi todos los días, hay aproximadamente 6 grupos de señores de edad con sus guitarras. Cantando para ellos o para la gente que llega a escucharlos.
Entre todos los músicos, hay un grupo en especial, que llama la atención porque está conformado por dos señores, un niño y una niña, cada uno con un instrumento musical diferente. En su repertorio abundan las canciones populares con las que entretienen a un público que escucha con atención. Algunos aplauden y echan en una chaqueta que hay en el suelo haciendo las veces de “monedera”, billetes que no pasan de mil pesos y monedas que van desde los cincuenta hasta los quinientos pesos.
Como en cualquier parque o zona pública, aquí es común ver vendedores de tinto, papitas, chitos y cigarrillos. Hay quienes llevan también sus carritos de raspado, crispetas, avena y jugos naturales. Un vendedor en especial se hace popular en el parque, porque lleva un carrito muy particular, adornado en la parte superior con una casita hecha de pequeños ladrillos, con ventanas, una puerta y una chimenea por la cual sale el humo del fuego que dora unas arepas de choclo con quesito que vende por 1200 pesos.
Aquí no es raro ver niños jugando y dando un paseo en "chiva" o ver a aquellos ociosos que se dan un baño en la fuente que hay enfrente de la entrada principal de la Iglesia Metropolitana.
Entre contrastes, el Parque de Bolívar, es un escenario que muestra la diversidad cultural de la ciudad. Allí se reúnen sin falta ancianos; músicos de vocación; bohemios; algunos jóvenes; niños; indigentes y hasta las palomas que aprovechan para alimentarse. Todos encuentran en este parque consagrado como icono de la ciudad, un espacio que les permite expresarse, descansar o esperar simplemente que el tiempo pase.
martes, 6 de enero de 2009
Opinión poco fundamentada que no pretende nada.
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_7803000/7803092.stm
lunes, 10 de noviembre de 2008
Sobre María Isabel Rueda por María Jimena Duzán
Lo grave de la columna de María Isabel Rueda en la que descalifica la protesta indígena con el argumento de que las minorías indígenas son bárbaros que amenazan con sus costumbres incivilizadas la preeminencia de nuestra cultura occidental, no es que sea un exabrupto del tamaño de una catedral, lo realmente preocupante es que ella no es la única que piensa así en este país.
De hecho, el general Valencia Tovar el viernes en El Tiempo afirmó más o menos lo mismo, cuando cuestionó a la Constitución del 91 por haberles otorgado a las minorías étnicas unos derechos de territorialidad y de autonomía que, según él, resultan injustos y desproporcionados porque crean "islas virtuales", que rompen de manera aleve la homogeneidad cultural de las mayorías.
Y si vamos más allá, lo que dijo el presidente Uribe en su alocución del jueves pasado va en el mismo sentido, cuando planteó, con cifras mendaces, la audaz tesis de que los verdaderos terratenientes de este país no son los narcoparamilitares, sino las minorías indígenas porque tenían el 27 por ciento de las tierras de este país.
Si el Presidente hubiera buscado mejor, habría encontrado las cifras que tiene el Agustín Codazzi, según las cuales el 87 por ciento de las tierras de los índígenas queda en parques naturales de la Amazonia, la Orinoquia, Chocó y La Guajira. De ellas, sólo el 13 por ciento es cultivable. (Claro que en esa alocución el Presidente también dijo que era cierto que la Policía había disparado contra ellos, después de que había dicho que los escuadrones antimotines sólo usaban bastones de mando y que los tres indígenas que murieron no lo hicieron a causa de las balas, sino por la mala manipulación de armas artesanales, lo cual equivale a decir que los indígenas se estaban matando entre ellos mismos).
En los tres casos que he mencionado se percibe en esas expresiones públicas un claro tinte racista que no le augura buenos tiempos a las minorías de este país. Tomemos por ejemplo lo que ha sucedido con los negros, otra minoría étnica que viene siendo afectada dramáticamente con los despojos de tierras causadas por los paramilitares en zonas como Chocó y que también está presente en la huelga de los corteros de caña. La gran mayoría no ha podido recuperar sus tierras, sin embargo, el gobierno muestra como un gran avance para las comunidades afrodescendientes, el nombramiento de una Ministra de Cultura negra y de otros cuantos viceministros de color, nombramientos que, dicho sea de paso, fueron hechos más pensando en cumplir con los prerrequisitos que les exigía la posible firma del TLC con Estados Unidos que en las necesidades de las minorías negras de este país. A los afrocolombianos que se lanzaron a la huelga en el occidente del país, alegando condiciones de trabajo infrahumanas como corteros de caña, no les ha ayudado el tener una Ministra de Cultura negra. El gobierno les sigue respondiendo con evasivas, en tanto que los dueños de las fábricas siguen recibiendo subsidios en medio de increíbles ganancias. "Yo no tengo nada contra los indígenas -me dijo el otro día un señor muy prestante en un salón de un club en Bogotá-, a mí los que no me gustan son los negros, por eso no me gusta ni Obama". Lo cierto es que mientras todo esto sucede, en el norte de Bogotá todavía hay discotecas que impiden la entrada a los negros.
Decir que Colombia es un país racista sería una deducción un poco apresurada. Más preciso sería decir que en esta patria refundada, hay un renacer de una cultura que muchos pensábamos había quedado sepultada definitivamente con la proclamación de la Constitución del 91: me refiero a la cultura producto de la tiranía de las mayorías, aquella que desconoce la importancia de las minorías no sólo étnicas, sino sexuales y de género. Los derechos de las minorías fueron una conquista de la Constitución del 91 que nos ha ahorrado muchos muertos y que oxigenó en buen momento nuestra restringida democracia.
A mí me importa un pito que a María Isabel Rueda y al general Valencia Tovar les parezcan los derechos de las minorías étnicas inaguantables, insoportables y desmedidos. Pero lo que sí me parecería inaudito es que Colombia siguiera ese camino. Al fin y al cabo, los negros que no pudieron entrar a la discoteca en el norte de Bogotá, hoy pueden hacerlo gracias a que interpusieron una tutela que fue fallada a su favor, y eso, aunque muchos no lo crean, nos aleja un poco de la barbarie.
viernes, 31 de octubre de 2008
Demás que muy terratenientes son todos los indígenas desplazados y tan amenazantes y bárbaros son, que algunos murieron por el mal manejo de un simple bastón, de una simple arma artesanal mal menejada. Con el perdón de muchos, aunque yo creo que más bien de pocos, antes lo pensaba y ahora no lo dudo: María Isabel Rueda es uno de los errores más grandes del periodismo colombiano, aunque este país sí que tiene errores humanos y no son precisamente las minorías étnicas como creen personas como Rueda y Tovar ahhhh! y Uribe, entre otros muy occidentales ellos.
martes, 21 de octubre de 2008
jueves, 10 de julio de 2008
SANTA TENTACIÓN
“El Papa por esos días, con la presencia en el Vaticano de ese ser, no dormía y se la pasaba en compañía de ese fenomenal ángel. Así se refería el Papa al recién llegado: mi ángel. Mi ángel por allí, mi ángel por acá. No volvió a hacer sus viajes, tampoco a asistir a más encuentros religiosos, su vida dejó de ser pública. Toda su vida y actividad, estaban dirigidas a este ser misterioso, para el cual sólo existía también el Papa. El Sumo, ya no despachaba en su oficina y tampoco volvió a recibir delegaciones extranjeras. Se dedicó única y exclusivamente a atender a esta criatura humana que según él, conjugaba la belleza de la mujer y del hombre. Quería unificar su naturaleza en mármol o en lienzo, pero no quería que ningún artista experto lo hiciera, quiso hacerlo el mismo y dicen quienes lo observaron por aquellos días de pintor, que él no conseguía concentrarse en sus quehaceres, que era tal el magnetismo de esa figura joven y proverbial, que lo desconcentraba y no permitía que lograra alguna pincelada.
Esta historia, para no alargarla más, dijo el maestro de acuarela, debo terminarla diciendo que cuando el Papa murió, tampoco se volvió a ver a ese hermoso ser hermafrodita, despareció en tanto el Pontífice murió. El cuadro tiempo después, fue concluido. La Iglesia, se negó a dar explicaciones sobre lo plasmado allí, pero aún permanece el cuadro como sombra de aquella extraña aparición en esa época.





