martes, 30 de noviembre de 2010

domingo, 28 de noviembre de 2010

miércoles, 10 de noviembre de 2010

viernes, 29 de octubre de 2010

En La Estrella, el talento musical renace con los jóvenes

Frente a la batería, Sebastián Cadena hace magia. Basta con indicarle que empiece a tocar para que con la fuerza de los platillos y los beats intrépidos del rock que salen del ensayadero Space Sound Mix, haga temblar a la carrera 61, en La Estrella.

Él hace parte de un grupo de muchachos entre los 15 y los 22 años que, frente a una batería, un bajo, una guitarra eléctrica y un micrófono, pulen su vocación como músicos gracias a un convenio de la Alcaldía y la Oficina de la Juventud, con el ingeniero de sonido Alejandro Tangarife para apoyar a los jóvenes siderenses.

"Queríamos darles vida a las manifestaciones artísticas del Municipio, por eso creamos un proyecto de inclusión social para músicos principiantes de la ciudad", expresaron Alejandro y Elvis Muñoz, coordinadores del proyecto.

La propuesta nació hace dos años con solo 19 grupos musicales. Ahora 42 hacen parte del proyecto del Municipio que, de acuerdo con el alcalde, Lisardo Antonio Acevedo, es una forma cultural que brinda opciones para que no corran el riesgo de caer en las drogas, el alcohol o la violencia. "Queremos que en vez de un arma, por ejemplo, empuñen un instrumento musical", dijo.

Jóvenes con pasión

En La Estrella, talento hay de sobra y eso lo comprueban los grupos de géneros tan diversos como el rock, el pop, el reggaetón, el hip-hop o la música cristiana, que hoy hacen parte del proyecto.

Grupos como Mantra, La Caja o Estación Sur, tienen la posibilidad de perfeccionar su talento en Space Sound Mix. "Gracias al proyecto los jóvenes con ganas tenemos la oportunidad de darnos a conocer en eventos del Municipio", expresaron Sebastián, de Área Restringida y Daniel de Clipzónica.

miércoles, 23 de junio de 2010

Una mina que devoró 77 corazones

A Leidy le duele el corazón. Con lágrimas y la voz entrecortada, cuenta que tenía planeado viajar el fin de semana, desde Toledo hasta Amagá, para celebrar el día del padre y pasar vacaciones en su casa, aquella donde lo tenía todo y que tuvo que dejar hace un tiempo por cuestiones de trabajo.

Pero sin planearlo, su viaje se adelantó, y no precisamente para celebrar. El jueves de la semana pasada se enteró de que su padre, Eugenio Antonio Usma, era una de las víctimas de la explosión en la mina San Fernando, donde trabajaba desde hacía 14
años.

“Yo estaba esperando que llegara el fin de semana para poder compartir con mi familia, estaba pensando en la felicidad de estar todos completicos”, cuenta Leidy. El recorrido hasta donde se enfrentaría con la realidad fue largo, pero no tanto como la espera que tuvo que aguantar para que rescataran a su padre de las entrañas de ese socavón, ese que sin avisar se llevó los sueños de 77 mineros y con ellos, los de sus familias. Fueron 72 horas de incertidumbre durante las que la tristeza le devoró el corazón.

En los 14 años que llevaba en San Fernando, don Eugenio Antonio nunca había trabajado en el turno de la noche y por cuestiones de la vida, el miércoles le tocó, igual que a otros compañeros, cubrir el horario en el que extraerían el último carbón de sus vidas. “Mi papá decía que allá hacía un calor exagerado y que eso no era normal. Además, contaba que no era tan moderna como decían. Incluso, siempre le preocupó que solo tenía una entrada
de ingreso y de salida y que no hubieran detectores de gas”, añadió Leidy.

Las lágrimas reflejan la magnitud de su dolor, pero trata de ser fuerte y de asumir, aunque le parezca difícil, que no volverá a ver a su papá. Sabe que ya se lo tragó la mina, como él lo presentía.

sábado, 24 de enero de 2009

Sentidos de mi tierra

Colombia está hecha de sus propios sonidos, olores y colores. Matices creados por historias que se tejen segundo a segundo en los rincones olvidados y alejados del pensamiento citadino.

Sonidos de vida y muerte. Sonidos de la cotidianidad de un país donde “la vida y la muerte como las flores, crecen por parejo”. Una cotidianidad que congestiona los sentidos, sentidos que se agotan de sentir y se fastidian de experimentar.

Amo los sonidos de vida, los sonidos de libertad y de protesta, pero odio los sonidos de la injusticia y la crueldad. Odio el olor y el sonido de la contaminación. Pitos cansados de ser oprimidos para ser ignorados. Olores que se filtran por las venas cada vez que respiro y me envenenan la sangre.

En un país como este, cada vez que se abren los ojos, se ve la representación de la abundancia y la escasez. En cada ciudad, en cada barrio, en cada esquina se ven imágenes que trasportan el sonido de la incertidumbre, esa incertidumbre en la que vivimos todos los colombianos al no poseer sino nuestra propia vida, esa que si nos descuidamos nos arrebatan a la vuelta de la esquina, porque aquí cualquiera puede caer como un falso positivo.

Este es también, un país de silencios ensordecedores y oficios olvidados. Un país donde se vive bailando mientras se llora, porque está lleno de estigmas y tabúes que no dejan actuar libre y sin cohibiciones a quienes lo habitan. A veces, dentro de los callejones más oscuros y las calles más desiertas se esconde avergonzada la fiesta, acompañada del sexo, las drogas y el abuso.

Largas piernas y cuerpos casi esculturales bailan al ritmo de los timbales y las voces de los hombres, que bajo el anonimato satisfacen sus necesidades y se dejan seducir por el placer.

No todo lo que compone este país es lo que quisiera ver, pero sino fuera así, con lo bueno y lo malo, quizá no sería tan llamativo y tan entretenido para el ojo humano, que estaría cansado de mirar las mismas cosas.

Donde se teje la historia



Son las 11:30 de la mañana del domingo 7 de octubre. El día, un poco nublado pero soleado es perfecto para aquellas personas que quieren salir a distraerse. El Parque de Bolívar, ubicado entre las calles Caracas y Bolivia en el centro de la ciudad de Medellín, es un espacio que refleja un encuentro multicultural variado y popular de la ciudad.
Este es el sitio de encuentro de bohemios, ancianos, parejas de adultos, niños, de vendedores ambulantes, de cantantes sin profesión, de indigentes y hasta de las palomas que en una gran multitud van hasta allí para alimentarse de las migajas de comida o arroz que la gente les tira.


Alrededor del parque se encuentran las casas y edificios donde hasta hace unos años vivieron algunas de las familias más ricas y prestigiosas de la ciudad. Pero en algunas de esas, en donde ahora están ubicadas oficinas como Aviatur, la Notaria Once, Inversora Pinchincha, COMFENALCO, entre otras; viven todavía algunas parejas de ancianos que se negaron a dejar sus casas, su historia y su pasado. "Nos negamos a dejar el barrio porque aqui crecimos, vimos la ciudad cambiar, no podemos dejar un lugar al que estamos tan ligados", comenta Raul Quintero, vecino del sector.
Y eson ellos, esa misma gente la que la mayoría de domingos va a misa de doce a la iglesia Metropolitana y después de ésta, por lo general se van a pasar la tarde al parque a escuchar las famosas retretas que se realizan cada quince días, a deleitarse con la música de aquellos cantantes de vocación, pero no todos de profesión, a comer un helado o simplemente a ver la gente pasar y las palomas comer.

En las cuadras aledañas, se encuentran ubicados restaurantes, peluquerías y almacenes de "cachivaches". Pero hay una cuadra en especial, donde se encuentra el Teatro LIDO, que hasta hace pocos meses estaba olvidado y deteriorado, pero que ahora han querido volverlo famoso y concurrido como en sus inicios.

En el parque hoy domingo, como casi todos los días, hay aproximadamente 6 grupos de señores de edad con sus guitarras. Cantando para ellos o para la gente que llega a escucharlos.
Sigilfredo, de aproximadamente 70 años, viste un sastre gris un poco viejo y un pantalón café claro. Está sentado con su guitarra y otro señor que lo acompaña. Su cara un poco quemada por el sol y sus ojos melancólicos reflejan el paso de unos años duros pero siempre al lado de su guitarra. Canta por petición de uno de los dos jóvenes que los escuchan, a parte de su compañero, "Mamá Vieja" una canción de Los Visconti. Cuando la termina, se queda pensativo unos segundos y luego como si lo conociera de hace tiempo se pone hablar con aquel joven que le pidió la canción que había acabado de entonar.
Entre la conversación le cuenta que estudió dos años clases de guitarra, que eran tres pero que él no pudo terminar, “yo por lo menos, sin desmeritar a los demás que tocan aquí, he estudiado dos años” dice un poco serio. Pasan los minutos y ya no hablan de música sino del parque en general, también de medicina, esoterismo y literatura. Sigilfredo entretenido con la conversación, posa tímido para unas fotos que le toma el joven, al final esté se despide del anciano músico de vocación con dos años de estudio, quién sin querer dejar la conversación, también lo hace.

Entre todos los músicos, hay un grupo en especial, que llama la atención porque está conformado por dos señores, un niño y una niña, cada uno con un instrumento musical diferente. En su repertorio abundan las canciones populares con las que entretienen a un público que escucha con atención. Algunos aplauden y echan en una chaqueta que hay en el suelo haciendo las veces de “monedera”, billetes que no pasan de mil pesos y monedas que van desde los cincuenta hasta los quinientos pesos.
Pero contrastando esa realidad un poco feliz y llena de música, al lado de este grupo hay un indigente o “gamín” como la sociedad misma los ha catalogado. No se da cuenta de lo que pasa a su alrededor, porque al igual que todos y cada uno de los que están en el parque, está en su propio mundo. Sin embargo, hace que algunos salgan del letargo producido por el sofoco del medio día y aquellas canciones de antano y se den cuenta de lo que él hace. Sin ningún motivo aparente, este habitante de calle, comienza a gritar, le da golpes a un costal que tiene en las manos y le dice palabras como “gonorrea” o “pirobo” a cualquiera que ve a su alrededor.

Como en cualquier parque o zona pública, aquí es común ver vendedores de tinto, papitas, chitos y cigarrillos. Hay quienes llevan también sus carritos de raspado, crispetas, avena y jugos naturales. Un vendedor en especial se hace popular en el parque, porque lleva un carrito muy particular, adornado en la parte superior con una casita hecha de pequeños ladrillos, con ventanas, una puerta y una chimenea por la cual sale el humo del fuego que dora unas arepas de choclo con quesito que vende por 1200 pesos.
Pero quizá matando la ilusión de éste y de cada uno de los vendedores que esperan hacerse el diario a través de las ventas, están dos señores de Espacio Público, acosándolos y recordándoles que sólo pueden estar allí hasta la una de la tarde y que a diferencia de ellos que no tienen permiso, están aquellos que si lo tienen y a los cuales la alcaldía les otorgó una caseta en la cual pueden ofrecerle al más variado público sus productos que van desde las más verdes plantas o las de coloridas flores o las casetas de revistas, periódicos, almanaques, y las más concurrida de todas, aquella donde se ofrecen panelitas, tortas, manjar blanco, bocadillos y los más exquisitos dulces.

Aquí no es raro ver niños jugando y dando un paseo en "chiva" o ver a aquellos ociosos que se dan un baño en la fuente que hay enfrente de la entrada principal de la Iglesia Metropolitana.

Entre contrastes, el Parque de Bolívar, es un escenario que muestra la diversidad cultural de la ciudad. Allí se reúnen sin falta ancianos; músicos de vocación; bohemios; algunos jóvenes; niños; indigentes y hasta las palomas que aprovechan para alimentarse. Todos encuentran en este parque consagrado como icono de la ciudad, un espacio que les permite expresarse, descansar o esperar simplemente que el tiempo pase.

martes, 6 de enero de 2009

Opinión poco fundamentada que no pretende nada.


Israel dice: “si Palestina ataca a un colegio o a una población civil en nuestro territorio, Israel no hará lo mismo”. Y han cumplido muy bien esas palabras. Han contraatacado sin hacer exactamente lo mismo. Han sido por el contrario más atroces, más terroristas. Un país que con la política de un lindo gatito de occidente combate el terrorismo con más terrorismo. Porque la humanidad ha aprendido muy bien todos esos dichos que aplican perfectamente para cada cultura, en cada idioma sin perder el sentido, como por ejemplo “ojo por ojo diente por diente”.
Hasta ahora han muerto y han quedado heridos en una guerra sin fin, mayoría de civiles palestinos, entre ellos gran cantidad de niños y mujeres que mientras el resto del mundo celebra la llegada del año nuevo con juegos pirotécnicos, pavo y gritos de felicidad, en Gaza, estos tienen como juegos pirotécnicos, una cantidad de misiles y bombas cayendo en su territorio y los gritos que se escuchan no son más que de dolor y de desesperación. Menos mal, eso del año nuevo no aplica igual en todas las culturas.
No pretendo hacer un recorrido por los antecedentes de la crisis árabe-israelí, ni recordar la historia de los judíos, esa que ni siquiera recuerdan ellos mismos. Han olvidado el desarraigo al que fueron sometidos hace cientos de años ya y al genocidio cometido hace unas décadas contra judíos también inocentes. Lo olvidaron, olvidaron el sufrimiento de inocentes. Han creado el estado Israel en medio de la venganza, exiliando a palestinos o haciéndolos refugiados en su mismo territorio, sin negar que también, hay judíos en la misma situación.
No conformes con que se les hubiera dado territorio para el asentamiento de los judíos errantes, quieren apoderarse de lo que no les pertenece obligando a otros a vivir lo que en el pasado vivieron ellos.
EEUU, está con Israel. Aunque ellos piden parar la guerra, por debajo de cuerda saben perfectamente de intereses políticos, económicos, entre otros. La comunidad Europea dice estar con Palestina y pide un cese el fuego que sólo queda en palabras. Mientras los medios de comunicación manifiestan que La Comunidad Internacional trata de buscar una salida diplomática. Una salida que andan buscando desde varios años atrás y no han podido encontrar.

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_7803000/7803092.stm

lunes, 10 de noviembre de 2008

Sobre María Isabel Rueda por María Jimena Duzán

POR MARÍA JIMENA DUZÁN

Lo grave de la columna de María Isabel Rueda en la que descalifica la protesta indígena con el argumento de que las minorías indígenas son bárbaros que amenazan con sus costumbres incivilizadas la preeminencia de nuestra cultura occidental, no es que sea un exabrupto del tamaño de una catedral, lo realmente preocupante es que ella no es la única que piensa así en este país.

De hecho, el general Valencia Tovar el viernes en El Tiempo afirmó más o menos lo mismo, cuando cuestionó a la Constitución del 91 por haberles otorgado a las minorías étnicas unos derechos de territorialidad y de autonomía que, según él, resultan injustos y desproporcionados porque crean "islas virtuales", que rompen de manera aleve la homogeneidad cultural de las mayorías.

Y si vamos más allá, lo que dijo el presidente Uribe en su alocución del jueves pasado va en el mismo sentido, cuando planteó, con cifras mendaces, la audaz tesis de que los verdaderos terratenientes de este país no son los narcoparamilitares, sino las minorías indígenas porque tenían el 27 por ciento de las tierras de este país.

Si el Presidente hubiera buscado mejor, habría encontrado las cifras que tiene el Agustín Codazzi, según las cuales el 87 por ciento de las tierras de los índígenas queda en parques naturales de la Amazonia, la Orinoquia, Chocó y La Guajira. De ellas, sólo el 13 por ciento es cultivable. (Claro que en esa alocución el Presidente también dijo que era cierto que la Policía había disparado contra ellos, después de que había dicho que los escuadrones antimotines sólo usaban bastones de mando y que los tres indígenas que murieron no lo hicieron a causa de las balas, sino por la mala manipulación de armas artesanales, lo cual equivale a decir que los indígenas se estaban matando entre ellos mismos).

En los tres casos que he mencionado se percibe en esas expresiones públicas un claro tinte racista que no le augura buenos tiempos a las minorías de este país. Tomemos por ejemplo lo que ha sucedido con los negros, otra minoría étnica que viene siendo afectada dramáticamente con los despojos de tierras causadas por los paramilitares en zonas como Chocó y que también está presente en la huelga de los corteros de caña. La gran mayoría no ha podido recuperar sus tierras, sin embargo, el gobierno muestra como un gran avance para las comunidades afrodescendientes, el nombramiento de una Ministra de Cultura negra y de otros cuantos viceministros de color, nombramientos que, dicho sea de paso, fueron hechos más pensando en cumplir con los prerrequisitos que les exigía la posible firma del TLC con Estados Unidos que en las necesidades de las minorías negras de este país. A los afrocolombianos que se lanzaron a la huelga en el occidente del país, alegando condiciones de trabajo infrahumanas como corteros de caña, no les ha ayudado el tener una Ministra de Cultura negra. El gobierno les sigue respondiendo con evasivas, en tanto que los dueños de las fábricas siguen recibiendo subsidios en medio de increíbles ganancias. "Yo no tengo nada contra los indígenas -me dijo el otro día un señor muy prestante en un salón de un club en Bogotá-, a mí los que no me gustan son los negros, por eso no me gusta ni Obama". Lo cierto es que mientras todo esto sucede, en el norte de Bogotá todavía hay discotecas que impiden la entrada a los negros.

Decir que Colombia es un país racista sería una deducción un poco apresurada. Más preciso sería decir que en esta patria refundada, hay un renacer de una cultura que muchos pensábamos había quedado sepultada definitivamente con la proclamación de la Constitución del 91: me refiero a la cultura producto de la tiranía de las mayorías, aquella que desconoce la importancia de las minorías no sólo étnicas, sino sexuales y de género. Los derechos de las minorías fueron una conquista de la Constitución del 91 que nos ha ahorrado muchos muertos y que oxigenó en buen momento nuestra restringida democracia.

A mí me importa un pito que a María Isabel Rueda y al general Valencia Tovar les parezcan los derechos de las minorías étnicas inaguantables, insoportables y desmedidos. Pero lo que sí me parecería inaudito es que Colombia siguiera ese camino. Al fin y al cabo, los negros que no pudieron entrar a la discoteca en el norte de Bogotá, hoy pueden hacerlo gracias a que interpusieron una tutela que fue fallada a su favor, y eso, aunque muchos no lo crean, nos aleja un poco de la barbarie.

viernes, 31 de octubre de 2008

http://www.facebook.com/note.php?note_id=36199857343&ref=mf

A propósito del link anterior:
Y personas que piensan así son las que creen que por esa vía se puede lograr un país mejor, pero que errados son que creen que para tener una cultura envidiablemente occidental tenemos que "erradicar" las minorías que según ellos no son más que bárbaros amenazantes.

Demás que muy terratenientes son todos los indígenas desplazados y tan amenazantes y bárbaros son, que algunos murieron por el mal manejo de un simple bastón, de una simple arma artesanal mal menejada. Con el perdón de muchos, aunque yo creo que más bien de pocos, antes lo pensaba y ahora no lo dudo: María Isabel Rueda es uno de los errores más grandes del periodismo colombiano, aunque este país sí que tiene errores humanos y no son precisamente las minorías étnicas como creen personas como Rueda y Tovar ahhhh! y Uribe, entre otros muy occidentales ellos.

jueves, 10 de julio de 2008

Guajira, Colombia...Uribia, Cabo de la Vela












SANTA TENTACIÓN

Cuando estuve corroborando esta historia, continúo el maestro, me sorprendí con la declaración de un trabajador de vaciados y esculturas en la construcción de la que después, mucho tiempo después, sería la Plaza de San Pedro. Su declaración fue la siguiente:

“El Papa por esos días, con la presencia en el Vaticano de ese ser, no dormía y se la pasaba en compañía de ese fenomenal ángel. Así se refería el Papa al recién llegado: mi ángel. Mi ángel por allí, mi ángel por acá. No volvió a hacer sus viajes, tampoco a asistir a más encuentros religiosos, su vida dejó de ser pública. Toda su vida y actividad, estaban dirigidas a este ser misterioso, para el cual sólo existía también el Papa. El Sumo, ya no despachaba en su oficina y tampoco volvió a recibir delegaciones extranjeras. Se dedicó única y exclusivamente a atender a esta criatura humana que según él, conjugaba la belleza de la mujer y del hombre. Quería unificar su naturaleza en mármol o en lienzo, pero no quería que ningún artista experto lo hiciera, quiso hacerlo el mismo y dicen quienes lo observaron por aquellos días de pintor, que él no conseguía concentrarse en sus quehaceres, que era tal el magnetismo de esa figura joven y proverbial, que lo desconcentraba y no permitía que lograra alguna pincelada.
Tuvo por aquellos días una gran discusión con un escultor italiano. Escuchó algunos criterios sobre la obra artística a realizar con la criatura. El ángel visitante posaría desnudo en una poltrona roja reservada al descanso del pontífice.
Durante la realización de la obra, el Papa ordenaba la posición del modelo bajo consejo del escultor. Colocaba flores y filigrana en oro y en diamantes que servían para la composición de la obra. Sin embargo, la desconcentración del Papa era evidente. Parecía que enloquecía en silencio frente al lienzo blanco y aquella figura que era la causante de todo y la que le estaba haciendo perder los votos de castidad y de pureza que según él, nunca le habían fallado. Pensó que esa criatura no era enviada de Dios, sino una trampa de lucifer.
En ese dilema, consumía vino francés en largas jornadas de concentración en busca de la inspiración. El ángel no decía nada, permanecía en silencio largas horas acostado en la poltrona papal, pocas veces se levantaba sólo para comer.
En aquel tiempo, estando presentes todos los alumnos en las clases de acuarela, surgió una discusión en torno al color de los espacios tradicionales como lo son el cielo y claro está, el infierno. La mayoría guardó silencio, pero ante un requerimiento hecho por un alumno, el maestro expresó para todos los asistentes al curso: _Una pregunta similar se hizo a los pintores religiosos italianos, cuando el Papa estaba buscando el mejor pintor para la realización de los cuadros sagrados. Se concluyó después de escuchar a varios artistas, que los espacios y colores que se utilizarían en la ejecución de las obras, quedaban a entera libertad, pero serían supervisados por el Papa, que para la época, era un excelente pintor, escultor y literato. Escribía cuentos y algunos poemas, se sentaba con algunos de sus ayudantes del Vaticano, a compartir noches enteras dedicadas a las historias y las narraciones.
Pero como les venía contando antes, continúo el maestro, el Papa se enamoró de una hermosa figura con rasgos humanos, joven y dotada aparentemente de los dos sexos. Tal vez un hermafrodita. Tenía una belleza extraordinaria que hasta ese momento no se había conocido, o al menos, como esta, no se había hecho pública. Esta historia me pareció ficticia, pero no menos real tratándose de la iglesia, anotó el maestro.
El Papa había quedado sorprendido y a la vez ligado por un sincero reconocimiento de tan extraordinaria figura celestial como él creyó en un principio.

No era una figura común y corriente. Tenía el cabello abundante y corto. Los ojos y el color de su piel, eran de un tono que no se podía definir pero contrastaban con el torso desnudo y con un pantalón corto, verde esmeralda, que usaba cuando fue encontrado. Tenía una sonrisa entre maliciosa y tierna que al Pontífice dejó inseguro e inquieto, sin volver a ser el mismo después de ese encuentro. El Papa no había tocado tal cuerpo, estaba con sentimientos encontrados entre la fascinación y la lascivia, el respeto y la dulzura. Se encontraba inmóvil frente al lienzo pero de manera febril, logró comenzar algunos trazos del dibujo.
Ya en el vaticano circulaba la versión del joven hermafrodita que dormía en el cuarto del Papa. Mucha gente de la ciudad de Roma, a pesar de la libertad de pensamiento, no podía comprender lo que en los círculos sociales, se llamaba los pecados mayores de La Iglesia, pero a éste, parecía no importarle lo que ocurría en el mundo exterior.
El cuadro que ya tenía colorido, era de una dimensión descomunal. El escultor calladamente, trabajaba sobre un grueso bloque de piedra caliza y según él, el cuadro había quedado con una apariencia pecaminosa, pero era orden papal. El Papa por el contrario, reprochaba su opinión diciendo que la escultura quedaba con el espíritu del artista y que ésta, era fabricada con el alma. El escultor no pudo replicar, porque el Sumo, sin mediar enfermedad alguna, cayó al piso y allí mismo falleció.
El vaticano dio la noticia al mundo exterior, diciendo que fue una muerte súbita.
Esta historia, para no alargarla más, dijo el maestro de acuarela, debo terminarla diciendo que cuando el Papa murió, tampoco se volvió a ver a ese hermoso ser hermafrodita, despareció en tanto el Pontífice murió. El cuadro tiempo después, fue concluido. La Iglesia, se negó a dar explicaciones sobre lo plasmado allí, pero aún permanece el cuadro como sombra de aquella extraña aparición en esa época.